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El circuito de Hockenheim se encuentra en las cercanías de Heildelberg y fue construido en la primera mitad de los años treinta. Originariamente era un circuito de pruebas para los coches de Mercedes- Benz. El trazado alemán tiene como característica principal sus largas rectas que hacen que se alcanzen velocidades elevadísimas. Si bien el circuito ha sufrido algunas modificaciones para reducir su velocidad, la pista de Hockenheim continua siendo una de las más rápidas del calendario, con puntas de más de 330 km/h y una media que en calificación debe de acercarse a los 250 km/h. El circuito es conocido por ser muy duro para los motores, aquí en Hockenheim ruedan al máximo régimen de vueltas durante más tiempo que en ningún otro trazado. Aproximadamente se calcula que durante un 70% del tiempo los coches llevan el gas a tope. Muchas casas constructoras de motores utilizan una vuelta a Hockenheim para las simulaciones de carrera en el banco de pruebas, ya que, si un motor supera ese examen, lo puede hacer en cualquier parte.
La carrera no será larga, la duración media está al rededor de los 80 minutos, a condición de que no llueva. Si bien el trazado tiene un buen drenaje, la posición inclinada de la mayoría de las curvas, las altas velocidades y las rectas delimitadas por árboles, suelen crear muchos problemas en caso de lluvia, ya que las nubes de agua persisten en el aire dificultando la visibilidad. Además la pista se seca con mucha lentitud debido a la sombra que sobre el asfalto procuran los numerosos árboles.
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