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Max Mosley reaccionó rápidamente a las quejas de Fernando Alonso
después de la calificación. El presidente de la FIA es un enemigo
acérrimo de Ron Dennis y no le va a pasar ni una. De hecho, a última
hora de la tarde del sábado le hizo llegar su preocupación a través de
un emisario al propio bicampeón. No quiere trampas en torno al coche
número uno ni que se le perjudique en su lucha por el título.
Por eso ha decidido abrir una discreta investigación que mantendrá
la tensión sobre la jefatura de McLaren hasta Brasil. Se han recabado
los datos por escrito de las presiones de todos los juegos de
neumáticos empleados por el español durante el GP de China. Y las
cifras contribuyen aún más al incremento de las sospechas. De los diez
juegos que utilizó el ovetense, sólo dos tenían las presiones
alteradas. Fueron los que le pusieron en la tercera y decisiva parte de
la calificación. En lugar de encontrarse a 0,2 libras de presión,
estaban a más de 1,5. Algo que disminuye drásticamente su adherencia.
Esta vez la causa pudo ser el sobrecalentamiento de los compuestos. Los
calentadores estaban a una temperatura mayor de lo habitual, superior a
90 grados, y esto generó la alteración de las presiones. De ahí el
hundimiento final y la pérdida de tiempo.
En Fuji las presiones también estaban mal, pero sólo en las ruedas
traseras y tal vez por un mal hinchado. Los calentadores de la última
carrera los han mandado a Inglaterra para analizarlos, pero,
curiosamente, estas cosas nunca le suceden en calificación a Lewis
Hamilton. Es, con Hungría y Japón, la tercera sospecha de sabotaje del
año.
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