Mundo Deportivo 1-12-07
Media Fórmula 1
suspira por su decisión, y la prensa de todo el mundo interpreta a
diario hasta el más mínimo detalle como la clave que podría anticipar
la gran pregunta sin respuesta por ahora: ¿Por quién fichará Fernando
Alonso?. El fin del plazo para anunciar su decisión se acerca. Su
entorno dijo y repite desde hace un mes que hasta principios de
diciembre no habría noticia, y han cumplido, pese a que, por turnos,
varios pretendientes han intentado recortar plazos y lograr el 'sí' de
Alonso antes de tiempo. Pero Fernando Alonso no varía su método
de trabajo en busca del mejor futuro posible: ha puesto unas
condiciones claras, estudia cada oferta al microscopio y deja que el
tiempo pase, oculto en su secretísimo destino de vacaciones, desde
donde dirige cada paso de quienes negocian en su nombre.
Luis
García Abad, su representante, y un reducido equipo de abogados dan la
cara ante Renault, Toyota, Honda y Red Bull, las ofertas en pie.
Reciben instrucciones a distancia de Fernando Alonso y le comunican cada
detalle. El 'libro de ruta' ha sido, desde el principio de las
negociaciones, casi inamovible, porque Fernando Alonso tiene muy claro lo que le
pide a sus pretendientes: sabedor de que ahora tiene la puerta cerrada
a los 'grandes' del año pasado (Ferrari, BMW y McLaren), quiere al
menos garantías de poder construir un coche ganador, especialmente de
cara a 2009, dando así tiempo al desarrollo.
Pide también
poder contar con los mejores medios humanos y una metodología de
trabajo interna a su gusto, incluso contar con cierto poder en la toma
de decisiones. Valora como fundamental la fiabilidad del coche, y mira
con lupa quién será su compañero de equipo, porque el recuerdo de lo
sucedido con Hamilton es aún demasiado doloroso.
Por último,
la duración del contrato es igualmente fundamental, y también el mayor
choque con los equipos que le pretenden. Para todos ellos, contar con
Alonso sólo sirve si es para un período relativamente largo, y al
asturiano le urge lo contrario: una puerta abierta para 'escapar' si el
mercado se abre más adelante (Ferrari). Las cifras económicas del
contrato contarán, pero no son su verdadera preocupación. Gane quien
gane su firma, la ficha será altísima.
Jugando al descarte
Puestas
las cartas de Fernando Alonso sobre la mesa de sus interlocutores, la resolución
del jeroglífico no es fácil. Ni una sola de las ofertas en pie cumple a
rajatabla todo su libro de ruta. Quienes ponen en juego todo el dinero
del mundo (Toyota, Honda), no dan garantías de cmpetitividad o de
aligerar la pesada burocracia interna y un método de trabajo con el que
chocaría (Toyota). El entorno que mejor conoce (Renault) se disgusta
porque el asturiano no quiere un compromiso largo. Y quienes pueden
darle el mejor equipo humano, los 'cerebros' que busca Fernando Alonso (Red
Bull), fallan en los otros conceptos. El rompecabezas se resolverá,
pero no con una oferta tan redonda como parecía, hace sólo un año, la
que abrazó en McLaren, después rota por la falta de entendimiento
interno.
Mail y libreta
El
contacto telefónico con sus colaboradores, que negocian hoy desde
España, mañana en Austria y quizás pasado mañana en Inglaterra, es
diario. La entrada de información a su mail, también. Fernando Alonso acumula
dossiers técnicos sobre los coches de cada uno de los aspirantes a
tenerle al volante, su desarrollo, instalaciones... cualquier detalle
que le ayude a valorar hacia dónde va. Anota toda esa información en su
libreta, intentando cerrar el círculo y acertar con su decisión,
esquivando un paso en falso como el que dio en McLaren.
Nadie decidirá por él. Fernando Alonso pregunta y admite consejos de su entorno, pero él manda y él tomará la decisión