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La decisión de entrar dentro del campeonato mundial de F1 se anunció
por parte de Toyota en 1999. La que es una de las mayores fabricantes
de automóviles del mundo, pensaba hacer de esta manera ingreso en una
competición que no había abordado hasta el momento. Su actividad
mayoritaria se había centrado en el campo de los rallies y desde hacía
unas décadas a la competición dentro de la categoría de resistencia en
donde había obtenido resultados notables. Nada desdeñable resulta su
participación como motorista dentro del campeonato de las Series CART
en donde ha rivalizado con éxito con Ford, Mercedes y Honda.
En
un principio la casa Japonesa había previsto su entrada a la Fórmula 1
adoptando un motor de 12 cilindros. Desafortunadamente la
reglamentación fue modificada durante este periodo y el proyecto Toyota
tuvo que re-escribirse desde el principio con el subsiguiente retraso.
Si esto no fuera suficiente, el proyecto elaborado por André de
Cortanze se revelo totalmente ineficaz y fue acantonado. Para subsanar
este inconveniente se contrataron los servicios de Gustav Brunner, que
estaba ocupando el cargo de jefe de diseño en Minardi, y a su mano se
debe el nacimiento del modelo con el que Toyota afrontará su debut en
la máxima categoría del automovilismo mundial.
2002: Año de
absoluto aprendizaje para la marca japonesa que a pesar de contar con
un motor de primer nivel no pudo sobreponerse a las dificultades que
encierra un debut. Muy rápidos en línea recta, los monoplazas de
Brunner adolecían de carga suficiente en las zonas reviradas y de
tracción a la salida de las curvas. El TF102 fue un proyecto nacido con
ciertas prisas tras la salida de Andre de Cortanze como director
técnico y eso se dejo sentir en un modelo que era muy clásico en sus
conceptos y que privilegiaba la sencillez de mantenimientos a las
soluciones avanzadas. Al finalizar la temporada se dio un cambio
radical en la filosofía del equipo que comenzó por desvincularse de los
dos pilotos oficiales de la temporada para recibir la entrada de
Olivier Pans y de Cristiano da Matta. Toyota TF102.
2003: Año en
el que Toyota mejoró su rendimiento y sus posibilidades puntuables.
Aunque no fueron espectaculares, lograron una mejora comparada al 2002.
Su piloto brasileño, Cristiano da Matta, fue el novato del año al sumar
diez puntos, clasificarse tercero en el Gran Premio de Japón y liderar
el Gran Premio de Inglaterra por 18 vueltas. Panis, por su parte,
mantuvo el 1-2 en el evento inglés por algunas vueltas hasta que fue
superado. El francés también logró clasificarse tercer en el Gran
Premio de los Estados Unidos. En 2004 esperan poder subir al podio por
primera vez y adjudicarse el quinto lugar en el Campeonato de
Constructores.
2004: Las prisas comienzan ha aparecer en el
equipo F1 de Toyota. La búsqueda de obtener resultados hizo al equipo
japonés fichar a Mike Gascoyne, técnico entonces de Renault, para dar
el impulso definitivo que permitiera estar más cerca de las posiciones
de vértice. Sin embargo, los resultados han estado igual de remisos a
la hora de llegar al equipo de Colonia con lo que el malestar en el
interior del equipo se dejó traslucir. Fruto de estas tensiones, uno de
los pilotos titulares del equipo fue alejado del puesto de titular
(Cristiano Da Matta) y su puesto fue ocupado por Ricardo Zonta y más
tarde por Jarno Trulli que curiosamente también había salido antes de
tiempo de Renault y que va a ser uno de los pilotos titulares para el
año 2005 junto con Ralf Schumacher.
2005: Definitivamente la
temporada de 2005 fue la que marcó el salto de cualidad para el equipo
japonés. Tras un decepcionante 2004 en el que, a pesar de la llegada de
MIke Gascoyne como director técnico, el balance de puntos del equipo
cayó respecto a 2003, 2005 recibió los beneficios de la estabilidad y
de la contratación de dos pilotos de reconocido valor. Tanto Jarno
Trulli, que ya había debutado con Toyota a finales de la temporada
2004, como Ralf Schumacher desarrollaron una gran labor que bien
apoyada por el talento de Gascoyne y su equipo dieron como resultado
estar durante mucho tiempo en tercer lugar de la clasificación general
de constructores.
El equipo inició muy bien la temporada pero
después del Gran Premio de España pasó un bache hasta el Gran Premio de
Hungría. De no haber mediado esta circunstancia, Toyota hubiera
mantenido con tranquilidad la tercer plaza que al final fue a manos de
Ferrari.
La metodología de trabajo, el cuerpo técnico y los
pilotos siguen invariables para 2006, así como su determinación en
conseguir escalar en la tabla de clasificación. El invierno está siendo
de mucho trabajo para el equipo Toyota que, al margen de abordar el
desafío que supone una nueva reglamentación que incumbe también a la
arquitectura de los motores, afronta un cambio en su proveedor de
neumáticos. En efecto, en 2006, Toyota regresa al fabricante
Bridgestone después de abandonar a uno de los artífices de su eclosión
en 2005, esto es Michelin.
Una nueva temporada en recesión
para Toyota que tuvo que asumir el alejamiento de su director técnico
en la primera mitad de la temporada. La renovación del organigrama
interno determinó que el equipo tuviera un cierto estancamiento del que
no pudo superarse sin quebranto.
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