El 16 de Julio
de 1977 se corrió el GP de Inglaterra. Para la F1, aquél no fue un día
más, porque se produjeron en esa carrera dos importantes debuts: por el
lado de los pilotos, se presentaba por primera vez un tal... Gilles
Villeneuve, del cual ya nos ocuparemos más adelante. Por el lado de los
equipos, debutaba silenciosamente el Renault RS01. El detalle fue que
en la época, la F1 estaba dominada por los motores Ferrari V12 y los
Cosworth V8, ambos aspirados y con 3000 cc de cilindrada, mientras que
el coche francés, conducido por el también galo Jean Pierre Jabouille,
estaba equipado con un motor V6 turbocomprimido, que por reglamento,
debía tener la mitad de esa cilindrada, es decir, 1500 cc, lo que hizo
que la mayoría de los constructores miraran con incredulidad el camino
elegido por la Regie. Y los resultados hasta fin de ese primer año,
parecieron darle la razón a los escépticos: en las cuatro carreras que
disputo, obtuvo 4 abandonos y logrando como mejor posición de partida
un 10º puesto en Holanda.
Ya en 1978, el equipo salteó las carreras
sudamericanas de Argentina y Brasil, para comenzar el año en Sudáfrica.
Y esto no era una casualidad. La altura sobre el nivel del mar en que
se encuentra el circuito de Kyalami, presentaban una notable ventaja
sobre los motores normalmente aspirados. Las pruebas de clasificación
fueron una prueba de ello: Jabouille largó 6º la carrera y, aunque no
la pudo terminar, quedó claro que estaba avisando...
Aquel año,
además del de Sudáfrica, hubo 8 abandonos más, y el mejor resultado fue
un cuarto puesto en Watkins Glen además de 2 terceros lugares en
pruebas de clasificación en 2 de los circuitos más veloces:
Osterreichring y Monza.
En 1979, con la novedad de la presentación
de un segundo monoplaza confiado a René Arnoux, los problemas de
fiabilidad produjeron la increíble cantidad de 20 abandonos en las 14
carreras que se presentaron (28 coches). Pero en aquel año, llegó la
primera Pole Position de la mano de Jabouille (en Kyalami por supuesto)
y lo más importante, la primera victoria nada menos que en el Gran
Premio francés, donde además Arnoux logró el Record de Vuelta y sólo la
increíble y recordada temeridad de Gilles Villeneuve evito el doblete
de los autos blancos amarillos y negros.
Tal vez a partir de
ese momento, y teniendo en cuenta que durante el año lograron en total
6 Poles y 2 Récords de Vuelta, varios motoristas comenzaron a
interesarse más en las características de los motores turbo.
A
partir de allí, cada vez fueron más competitivos, ganando 3 carreras en
1980 y otras 3 en 1981. En 1982 casi todos los equipos de punta
disponían de tecnología turbo. Ferrari y BMW (con Brabham) eran los más
adelantados. El año comenzó de manera inmejorable con 2 victorias de
Alain Prost en las 2 primeras carreras, y sólo descoordinaciones dentro
del equipo (en Paul Ricard Arnoux desoyó órdenes para dejar ganar a
Prost) y problemas de fiabilidad hicieron que el equipo perdiera
posibilidades de coronarse campeón. Irónicamente, y debido también a
los problemas de Ferrari, el campeón fue Rosberg con un Williams
Cosworth. Para 1983, todo el mundo ponía a Alain Prost nuevamente al
tope en la lista de candidatos al titulo y el modelo RE40 parecía la
herramienta ideal para el pequeño francés. Tanto es así que tras el
Gran Premio de Austria, y faltando sólo 4 carreras, el "Profesor" le
llevaba a Piquet 14 puntos. Pero nuevamente, el campeonato se esfumó en
la última carrera adonde Prost llegó con 2 puntos de ventaja sobre el
brasileño. Y en la carrera, paradójicamente en aquel Kyalami que había
sido tan favorable cuando sólo ellos tenían turbo, fue el mismísimo
turbo del coche de Prost que dijo basta, proclamando bicampeón a
Piquet.
Cuando le preguntaron a Prost quién era el responsable
del nuevo fracaso, el francés adujo que la fragilidad del motor había
sido determinante. El duro golpe, pareció no ser asimilado por el
directorio de la Regie, ya que Prost fue invitado a abandonar el
equipo, y a partir de allí comenzó la debacle que desembocó en el
retiro del equipo a fines de 1985. Fueron en total 15 triunfos, 30
Poles Position y 17 récords de vuelta y si bien la falta del campeonato
marcó un fracaso a nivel deportivo, tecnológicamente quedó demostrado
que el camino abierto por Renault, significaba el futuro de la F1, ya
que desde 1983 hasta 1988, todos los campeones tuvieron un motor turbo
a sus espaldas, y sólo la prohibición de esta tecnología a partir de
1989, le permitió a los motores normalmente aspirados volver a la
escena protagónica.
V10 aspirado de 3500/3000 cc
Y
fue justamente a partir de 1989, cuando las aguas se dividían entre los
V8 y V12, que Renault nuevamente dijo presente con otra perlita
tecnológica: un V10 que equipaba a los Williams de Boutsen y Patrese y
que en el día de su debut en Brasil lideró la carrera durante un largo
rato y el récord de vuelta con el italiano. En ese primer año, el coche
fue ganador con Boutsen al volante en Canadá y en Australia.
Para
1990, el equipo Williams Renault ya era tenido en cuenta como uno de
los pocos que podían "arbitrar" en la lucha entre McLaren y Ferrari.
Sin embargo, las expectativas generadas no pudieron ser colmadas, ya
que "sólo" fueron capaces de lograr 2 victorias. Para el año siguiente,
Renault comenzó a presionar a Williams para traer un piloto francés y
el elegido fue la joven revelación Jean Alesi, y si bien llegó a firmar
el contrato, luego se dejó seducir por el encanto de Ferrari, rompiendo
escandalosamente el vínculo con Williams. Contemporáneamente, después
de su abandono en el GP de Inglaterra, Nigel Mansell había decidido
retirarse de la F1, habiendo fracasado en su intento de lograr el
título, y así Frank Williams vio la posibilidad de llenar el hueco
dejado por el trunco fichaje de Alesi, haciéndole una oferta imposible
de rechazar: se trataba de, esta vez si, la última posibilidad del
"León" para ganar el campeonato. La aceptó... y no se equivocó, porque
si bien a principios de 1991, el Williams FW14 Renault no se mostró
todo lo fiable que un campeón hubiera necesitado, desde mitad de año en
adelante, se transformó en una verdadera máquina de ganar y solamente
la ventaja que había sacado Senna a comienzos del campeonato evitó que
el campeonato fuera para el equipo anglo-francés.
Pero 1992 fue
el año para Williams-Renault-Mansell. Después de 5 carreras, el inglés
había hecho las 5 poles y había ganado las 5 carreras... ¿que más se
podía pedir? Al final de año, además del campeonato de pilotos para
Mansell, el equipo ganó el mundial de constructores y nada menos que 10
carreras de las 16 que componían el campeonato. Asimismo, Williams
consiguió 15 Poles y 11 récords de vuelta. Impresionante. Pero eso era
sólo el comienzo, porque para 1993, Renault había vuelto a la carga con
la idea de tener por fin un piloto francés, siendo el elegido Alain
Prost. Sí, el mismo que en la época de los turbo franceses había
fracasado en su intento de lograr el título, responsabilizando nada
menos que al motor, se encontraba 10 años después a los mandos de un
coche motorizado por un motor V10 Renault. Y gracias en gran parte a
ese motor, se consagró campeón, con 7 triunfos (más 3 de su compañero
Damon Hill), 13 Poles Position (más 2 de Hill) y 6 récords de vuelta
(10 en total).
Luego vino el año en que Williams Renault había
ganado el campeonato antes de empezarlo... y finalmente lo perdieron.
Fue 1994, el año en que el mejor motor estaba sobre el mejor coche, y
era conducido por el por muchos (me incluyo) considerado mejor piloto:
Ayrton Senna-Williams-Renault, se proponía como una de las alianzas más
exitosas y por consiguiente más antipáticas de la historia de la F1.
Sólo era cuestión de saber con cuántas carreras de anticipación se iban
a consagrar campeones mundiales. Sin embargo, el año no comenzó bien
para el brasileño, que abandonó en las 2 primeras carreras. Esto sumado
a los 2 triunfos del joven Michael Schumacher sobre el Benetton Ford,
hicieron que el éxito en San Marino fuera "obligatorio". La tercera
Pole Position consecutiva de Ayrton sobre aquel tristemente recordado
Williams FW16 Renault número 2, parecía ser la antesala de una
recuperación que se vislumbraba apasionante... Los hechos ocurridos el
1 de mayo de 1994, fueron sin lugar a duda uno de los golpes más
grandes que recibió el equipo Williams y toda la F1. Además del shock,
para Williams, este hecho determinó gran parte de la pérdida de aquel
campeonato y del siguiente a manos de Michael Schumacher-Benetton. Y
para Renault significó la perdida del campeonato 1994, y la decisión de
motorizar a partir de 1995 al flamante campeón Schumacher y su
Benetton, ganando el campeonato 1995 con este último y la increíble
cantidad de 16 carreras (11 con Benetton y 5 con Williams), logrando 16
Poles Positions (12 con Williams y 4 con Benetton) y 14 Récords de
Vuelta (8 con Benetton y 6 con Williams).
La increíble
continuidad de éxitos prosiguió en 1996 y 1997 con los campeonatos de
Damon Hill y Jacques Villeneuve, ambos con Williams Renault, donde el
equipo obtuvo 12 victorias en 1996 y 9 en 1997.
Si hacemos un breve
repaso de la etapa de motorización aspirada del V10 (1989-97), el
campeón mundial pilotó un coche con ese motor en 1992, 1993, 1995, 1996
y 1997, es decir 5 veces contra 3 de Honda y 1 de Ford. En cuanto a las
carreras, de las 146 realizadas, los motores Renault cruzaron
victoriosos la línea de llegada 75 veces, contra 29 de Honda, mientras
Ferrari como Ford obtuvieron 19 triunfos, Mercedes Benz 3 y la restante
victoria fue de Mugen Honda. En cuanto a las Poles Positions Renault
hizo 85, Honda 38, Ferrari 14, Ford con 7 y Hart y Mercedes Benz con 1.
En cuanto a los récords de Vuelta, 82 fueron para Renault, 20 para
Honda y Ford, 19 para Ferrari, 2 para Mercedes Benz y Judd y 1 para
Peugeot. Es decir que los motores Renault ganaron nada menos que el
55.55 % de los campeonatos disputados, el 51.36 % de las carreras
disputadas, el 58.21 % de las Poles Positions y el 56.16 % de los
Récords de Vuelta en juego, compitiendo contra Ferrari, Honda, Mercedes
Benz y Ford, entre otros.
El 2002 marca el regreso en primera
persona de Renault a la F1. Pero esta vez, no sólo como motorista, sino
también como constructor del chasis que aloja su propio motor. Una
temporada difícil, más aun si se tiene en cuenta la opción técnica
elegida. Un ángulo de bancada en clara ruptura con las tendencias en
boga y un camino lleno de problemas a resolver en solitario. Con todo,
Renault se posiciona justa a continuación de las tres grandes marcas
dominantes en los últimos tiempos dentro de la F1. 4º y con toda una
aventura por delante que dará emoción a la temporada 2003.
2003
que ha sido un año excelente para Renault. En los primeros cinco
Grandes Premios, Fernando Alonso se había subido al podio en tres de
ellos (dos en forma consecutiva) y había logrado su primera pole en el
Gran Premio de Malasia. El año continuó de maravillas para el equipo
galo. Jarno Trulli, el otro piloto de Renault, se subió al podio
después de un cansador Gran Premio de Alemania, tras haber peleado la
mayor parte de la carrera con la Ferrari de Michael Schumacher.
Finalmente, en el Gran Premio de Hungría, luego de otra pole por parte
de Alonso, el asturiano se subió a lo más alto del podio consagrándose
como el más joven en ganar una carrera de Fórmula 1, y el primer
español en cosechar ese logro. En 2004, Renault ya estará entre los
equipos líderes y buscará las victorias en todos los circuitos con su
nuevo y bello R24. En 2005 esperan hacer el asalto al Campeonato del
Mundo.
Con un motor diferente (se abandonó el proyecto de V a
111º) y una aerodinámica que desarrollaba los conceptos expresados en
el 2003, el equipo Renault partía como un claro favorito a desafiar el
dominio de Ferrari en la F1. Pronto se vio que el coche 2004 no gozaba
de los mismos beneficios de estabilidad que el del 2003 y que la
dificultad para conducirlo era mayor. Eso si, el motor era más potente
y durante gran parte de la temporada estuvo segundo en la tabla de la
clasificación de Constructores. Finalmente, y tras decidir Briatore que
no se debía trabajar más en el R24 y que había que encarar ya el
proyecto 2005, el equipo francés se vio superado por el equipo BAR para
la segunda plaza el campeonato. Con todo, Renault fue una de las marcas
que el año pasado `puede mostrar una victoria. Fue Trulli, en el
trazado de Montecarlo.
En 2005 la marca alcanza su sueño
dorado. El modelo R25 muestra todas sus cualidades ya desde los
entrenamientos privados invernales. Junto a un nivel de prestaciones
muy notable, el bólido de la marca del Rombo alcanza un nivel de
fiabilidad excepcional. Con estas premisas, su piloto estrella,
Fernando Alonso, tiene todo lo necesario para demostrar su capacidad y
confirmar las voces que hablaban de él como un auténtico Campeón en
potencia. A pesar de haber tenido que afrontar tres cambios de motor en
tres años consecutivos, el equipo no se resintió y su trabajo se puede
considerar de ejemplar. su principal rival en esta temporada, McLaren,
falló en el ámbito de la fiabilidad dando lugar a que Renault pudiera
adquirir una ventaja notable sobré el equipo inglés que le serviría
para correr a la defensiva el resto de la temporada. Asegurando cada
resultado, la mente fría del equipo y del piloto doblegaron al MP4/20
de McLaren que desde mitad de temporada había alcanzado un nivel de
prestaciones incluso superior al R25.
Tras la conquista de los
dos títulos Mundiales en juego, Renault abandonó su táctica de asegurar
los puntos para combatir de frente a McLaren y a su piloto mejor
situado, esto es, Kimi Raikkonen. El resultado fue una victoria
aplastante de Renault y alonso en la última cita de 2005 que tuvo lugar
en China. Las voces que habían puesto en duda la justicia de los
títulos conseguidos tuvieron que enmudecer ante la demostración de los
campeones.
Para 2006, las premisas han cambiado un poco. La
reglamentación regresa a los denostados cambios de neumáticos en
carrera, en una clara voluntad de favorecer a Bridgestone y Ferrari. La
excusa es la manida seguridad. No obstante, las pruebas invernales
demuestran que la velocidad y la fiabilidad del R26 de Renault están
casi a la par del celebrado R25.
Si buena fue la temporada
2005, la temporada 2006 ha sido igualmente exitosa. El equipo francés
renovó sus títulos conquistados la temporada anterior con algo más de
dificultad pero con unos números incluso más brillantes que en 2006.
Renault, sin duda ha sido el equipo más eficiente de los últimos dos
años superando con constancia otros equipos más poderosos económica y
deportivamente.
Después de conseguir el título en dos campeonatos
mundiales consecutivos, el equipo del Rombo sufrió en 2007 para estar
en los primeros puestos de las carreras. La marcha de Alonso del equipo
y el poco conocimiento de los nuevos neumáticos Bridgestone que
sustituían a los Michelin utilizados hasta el 2006, pudieron ser las
causas de un rendimiento muy por debajo del año anterior y del esperado
para este. Finalmente el equipo consiguió situarse en tercera posición
del campeonato gracias a la descalificación del equipo McLaren.